De cómo combatir la infoxicación y no morir en el intento

Por: Anlys Rosanna Ferrer

Infoxicacion 1

Mi amiga Yusleidy me confesó en estos días que estaba sobresaturada de información, por cuanto tenía que manejar ingentes cantidades de datos obtenidos  en diversas páginas web, redes sociales y correos electrónicos, entre otros. Para colmo, tenía que lidiar con la publicidad de los sitios, lo que le molestaba.

Vivía dominada por el estrés, la ansiedad y el cansancio, pero lo que más le preocupaba era que sentía que solo estaba informada y no era capaz de  analizar todo lo que le llegaba para hacerse una idea clara de cada uno de los hechos y poder dar una opinión.

Durante la conversación le dije: “Tú estás infoxicada”. Su rostro cambió de color. “¿Intoxicada?”, me dijo. “No, infoxicada”, le respondí.

¡Qué paradójico¡ Aunque por su trabajo (es la encargada de la página web de una agencia noticiosa) ella manejaba tanta información, desconocía el término infoxicación, acuñado en 1996 por Alfons Cornella para definir el exceso informativo al que está sometido el ser humano y que, por cierto, aparece en el Diccionario del Español Urgente.

Mi amiga quiso conocer más. Quizás creía haber encontrado la respuesta a su preocupación y, cual médico que da un diagnóstico a su paciente, le relaté lo que había aprendido en mi primer semestre de  periodismo digital y algunos aspectos que conseguí en los sitios web que leí sobre el tema.

La infoxicación, definida por Cornella, es un neologismo referido al exceso informacional, a la sobreinformación, ya que tienes más  datos  de los que humanamente puedes procesar y como consecuencia surge la ansiedad.

Cornella alega que en la actualidad los seres humanos hemos perdido nuestra capacidad de atención, porque el ancho de banda de información no deja de crecer y la tecnología facilita el envío de cada vez más datos en menos tiempo.

“Este ancho de banda personal es la cantidad de información que alguien recibe por unidad de tiempo (b=i/t), lo cual aumenta cada día que pasa, a su vez la atención personal, es decir, el tiempo que el ser humano le puede dedicar a cada información que recibe (a=t/i), disminuye cada vez más”, reitera el especialista.

Otras razones por las que terminamos infoxicados es que recibimos una gran cantidad de información no solicitada, buscamos más datos de los que requerimos para comprobar si lo que ya tenemos es correcto y puede sernos útil en el futuro, pero además está nuestro afán y, en eso me incluyo, de querer tener toda la información sobre un tema, aunque al final comprobemos que es imposible lograrlo.

También resulta que ahora tenemos la capacidad de ser productores de información y los instrumentos para producirla son mejores que los existentes para organizarla y buscarla.

Al final del día, o de las semanas y meses, quedamos extenuados, agotados y preocupados, pero –y esto es lo más peligroso- perdemos nuestra capacidad de análisis, de tratar los temas en profundidad para la toma de decisiones.

Yusleidy escuchó con detenimiento. Al final, y era lógico, me hizo esta pregunta: “¿Cómo conseguir información en menos tiempo y combatir la infoxicación?”.

De inmediato le di los siguientes consejos que, por cierto no me  pertenecen sino a distintos webactores, pero le permitirían salir del atolladero en el que se encontraba.

  • Escribe una lista de los 10 temas de interés que estás buscando (5 principales y 5 secundarios)
  • Aprende a buscar la información. ¿Cómo lo haces? Conociendo las fuentes, haciendo un uso eficaz de los buscadores, metabuscadores y directorios, y usando las palabras clave correctas.
  • Usa un lector de RSS para recibir las novedades a las que estás suscrita. Así evitas desperdiciar el tiempo de navegación.
  • Gestiona la información con herramientas como Diigo y Delicious. Así podrás ver los temas que más te interesan cuando tengas tiempo y con calma.
  • Limpia periódicamente la información a la que te suscribiste, pero luego no te interesó.
  • Aprovecha la información que te aportan las infografías y diagramas. Se ha comprobado que la visualización es una excelente estrategia para una organización  eficaz y útil de la información, pero también para el aprendizaje.
  • Instala un bloqueador de la información que no requieras en tu computadora.
  • Filtra la información. ¿Cómo? Leyendo solo lo que está en la lista de temas principales, almacenando lo secundario y desechando lo que no está en tus prioridades.

La lista de lo que podría hacer no quedaba allí. Ahora venía mi propia sugerencia: El ser humano es dueño de sus decisiones. La tecnología es una herramienta para lograr los objetivos, pero ésta no se puede hacer dueña de tu vida. Cuando sientas que solamente estás manejando información superficialmente sin tener la capacidad de analizarla en profundidad apaga el celular, la computadora y el televisor. Desconéctate por un instante y busca el silencio. Así podrás tener la libertad de tomar tus decisiones con calma y mayor seguridad de que serán las correctas.

Fuentes:

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Ciberperiodismo y lenguaje 2.0

La manera en la que nos comunicamos en el ciberespacio, más que un nuevo lenguaje, es una nueva forma de expresarnos para que nuestro mensaje tenga el mejor alcance posible y sea interpretado de manera correcta, interactiva y amigable.

El periodismo impreso, al igual que el radiofónico o el televisivo, no es igual al ciberperiodismo porque cada canal impone un contexto retórico propio. Aún cuando un medio digital se limita a colocar en su página web los contenidos antes publicados en la prensa escrita, el mensaje será distinto porque cambian las variables – emisor, receptor, canal y lenguaje – y esto hace que la comunicación sea completamente diferente.

Aquí les dejo el documento y la presentación en donde se van exponiendo las características del lenguaje digital y los términos más importantes que debemos tomar en cuenta a la hora de producir textos para el ciberespacio.

Irina Márquez Briceño

Ciberperiodimos y lenguaje 2.0 from Irinamarbri

La curaduría de contenidos: una oportunidad para los periodistas

El exceso de información en estos tiempos de auge de la Web 2.0 impone la necesidad de figuras como el curador de contenidos digitales, que ayudan a los usuarios a jerarquizar los datos para su mejor comprensión. Los comunicadores profesionales están más que entrenados para ejercer esa función

 

Amarelis Vásquez S.

 

La irrupción de la Web 2.0 ha traído consigo, por lo menos, tres consecuencias clave: la participación activa de los usuarios, el intercambio de datos en tiempo real y la sobreabundancia de información. El webactor cuenta con herramientas digitales fáciles de usar: hoy en día cualquiera que se asome a la red, echando mano de un poco de inventiva, es capaz de producir sus propios contenidos valiéndose de los medios electrónicos y multimedia. El manejo y transmisión de información dejó de ser terreno exclusivo de los medios de comunicación y de los periodistas.

Uno de los retos de la actualidad, tanto para los usuarios como para los comunicadores profesionales, es precisamente cómo manejar el exceso de información que ofrece la red, eso que el consultor catalán Alfons Cornella, define como infoxicación.

“El más nimio acontecimiento desata un mar de notas, artículos, fotos, videos, foros de discusión y adaptaciones que a cualquiera abruma”, dice a su vez el experto en nuevas tecnologías francés Francis Pisani.

El fenómeno es alimentado por redes sociales como Twitter, Facebook, Instagram, Flickr, Linkedin y Foursqueare, por citar las más emblemáticas, así como como por blogs y lectores de feeds.

Una de las alternativas que viene tomando auge para ayudar en la tarea de prevenir la infoxicación es el curador de contenidos digitales: una figura que continuamente encuentra, agrupa, organiza y comparte la mejor y más relevante información acerca de un tema específico online para hacerlo comprensible a los usuarios de la red.

Para realizar esa tarea, los curadores cuentan con aplicaciones y herramientas como Storify, Storyful, Pinterest, Paper.li, Scoop.it y Delicious, entre otras.

Aunque especialistas como el propio Pisani señalan que el papel que cumplen los curadores puede ser asumido por cualquiera en la red, no cabe duda de que la tarea de jerarquizar contenidos forma parte del llamado ADN de los periodistas.

Como bien lo advierte la periodista colombiana, Olga Lucía Lozano: “La curaduría de contenidos es una labor editorial que requiere criterios estrictos de VERIFICACIÓN de la información y trabajo de reportería. La labor del periodista actual es dar orden a los contenidos que ya se elaboran en los flujos, más que producir interpretaciones”.

Los medios de comunicación digitales están haciendo uso de aplicaciones como Pinterest y Storify para presentar algunos de sus contenidos, los cuales nutren con los aportes que los usuarios realizan, a su vez, a través de Twitter y Facebook, principalmente. Aportes del público que deben ser debidamente confirmados y verificados con trabajo periodístico, antes de ser difundidos.

La formación del periodista, su compromiso con las audiencias, así como sus principios éticos y apego a la verdad, son características que suman a favor de que haga suya una alternativa con tantas posibilidades como la curaduría de contenidos.

Es una gran oportunidad para nutrir el trabajo, agregarle valor a los contenidos y explicar de un modo más amable situaciones que para la audiencia pueden ser incompresibles debido a la dispersión y abundancia de información. En fin, se trata de una alternativa muy atractiva para atraer el interés de los usuarios a las historias del día a día.

Aquí les dejo parte de la presentación del tema 5: Nuevas narrativas digitales, expuesta el lunes 14 de mayo, en la clase de la materia Sociedad de la Información y Periodismo Digital de la UMA.

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Los webactores dan las primicias

La tecnología ha avanzado a una velocidad trepidante. Los usos y maneras de comunicar se transforman a un ritmo nunca antes experimentado. Los llamados lectores -simples receptores de la información- se han convertido en usuarios capaces de intercambiar, generar, comentar y participar en la generación de los contenidos.

Estos webactores, denominados así por Francis Pisani y Dominique Piotet en La alquimia de las multitudes, son grupo heterogéneo y diverso, integrado por millones de usuarios, que al establecer relaciones entre sí generan por sumatoria un valor adicional, basado en sus propias experiencias y aportes.

Quisiera detenerme en este concepto de webactores. Pareciera que más que leer, lo que desean esas multitudes es expresar, y la facilidad del uso de las herramientas se lo ha permitido, como señalan Musser y 0’Reilly: “simplicity drives adoption”.

El monopolio del manejo de la información ya no es exclusividad de los grandes medios. Pisani y Piotet insisten en que los fenómenos sociales creados por el uso de la red son transformadores.  Hoy se habla de ecosistemas de comunicación, donde las empresas deben entender atender a unos usuarios que consumen pero que también producen contenidos.

Recientemente hemos visto hechos muy noticiosos en los que quienes dan las primicias no son los reporteros –como había sido costumbre-, sino los ciudadanos que suben las informaciones a la red.

Por ejemplo, asesinato de Osama Bin Laden, fue anunciado por el blogero Sohabil Athar a través del Twitter. Estos últimos días el mundo vio el deceso de Muhamar Gadafi, a través de videos y fotos captadas por los propios combatientes en Libia.

Apartando el dilema ético por la difusión de imágenes tan cruentas por parte de las empresas mediáticas e incluso el debate de cómo murió, fueron los webactores quienes revelaron al mundo la  caída del líder libio a instantes de haber sucedido.

El hecho de poder ser partícipes a través de un simple click, alimenta de alguna forma al ego. El poder decir: yo estuve allí, tengo fotos y videos y lo voy a dar a conocer al mundo es algo a los que pocos se resisten. De allí tal vez el éxito de este sistema comunicativo basado en compartir información.

El producto final es obra de muchos –la llamada multitud de la que hablan los autores- y la plataforma informativa no está reservada exclusivamente a los expertos. Esta colectivización de la información es definitivamente es un fenómeno completamente nuevo  que cambia los paradigmas establecidos.

Como bien señalan Pisani y Piotet la transformación es indetenible y continuará en la medida en que evolucionen las tecnologías y en la que se den innovaciones producto de nuestras prácticas y usos.

Claudia Delgado Barrios

¿Cuántos usuarios nos conectamos a internet en Venezuela?

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