El reto de hacer política 2.0

En campañas de relaciones públicas hay que planificar las estrategias mediáticas, analizar los alcances de cada canal y enfocar el lente para dirigir los mensajes a públicos cada vez más segmentados. La política no se ha quedado al margen de esta nueva manera de enfrentarse al electorado.

En su libro, Public Relations and the Social Web, Rob Brown relata cómo en Estados Unidos el manejo de las redes sociales ha causado un verdadero impacto en la manera de hacer política.

A pesar de que en muchos casos, los candidatos odien la idea de tener que lidiar con la participación -por la sencilla razón de no  tener el control-, se han visto obligados a entrar al ruedo de los webactores.

En unos casos, esta nueva manera de interrelación podrá ser beneficiosa para las campañas, en otros podrá sepultar para siempre las expectativas de poder de los aspirantes.

El nivel de vigilancia a la que se ven sometidas las personas públicas es total, más que los ciudadanos comunes, que ya es mucho. Los documentos gráficos perduran y pueden ser rastreados, no importa cuán antiguos sean.

Basta que un celular haya captado un momento de comportamiento inadecuado y que su reproducción se haya expandido viralmente por la web para que el aspirante baje significativamente su nivel de aprobación.

Contrariamente, otras piezas publicitarias planificadas para Internet con la finalidad de promover determinada candidatura no han conseguido el número de visitas esperadas.

Las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 fueron el primero proceso en el que las redes sociales jugaron un papel preponderante: los candidatos emplearon sofisticadas técnicas (incluyendo geolocalización), los ciudadanos buscaron cada vez más noticias relacionadas al proceso en internet, la red proporcionó mayores y mejores herramientas para monitorear las campañas, y los tubazos fueron dados por la web, entre otras novedades.

También el electorado tuvo en sus manos una poderosa arma, dada por la capacidad de publicar en internet. Brown cita un caso interesante, un site no oficial de apoyo a Obama que se describía  a sí mismo como un think tank on line, donde las personas votaban sobre ideas para su campaña.

En Venezuela el panorama electoral del próximo año será muy intenso. Es una buena oportunidad para que los diferentes candidatos exploten estas nuevas herramientas y poder convencer a un electorado diverso y dividido.

Sin duda, los comandos de campaña están al tanto del alcance de las redes sociales. Sin embargo, creo que todavía les hace falta escuchar más al público, abrir un debate más directo y auténtico. Tal vez esa sea la clave del éxito.

Claudia Delgado Barrios 

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